martes, 16 de marzo de 2010

Yuriko.

Era un miércoles sencillo, se escuchaban notas en el aire (acordes menores y uno aquello que se colaba entre los árboles que parecía mayor) y desde muy tempano Lirio se talla los ojos para quitar esas pegadas lagañas grises de sus ojos verdes.
El departamento aún estaba frío. (La luz del sol llegaba hasta las 10:00 am) Yuriko aún no podía levantarse, (el gato viejo, fragmento de la vida universitaria del Padre), y los pies descalzos de la niña caminan sobre la duela de madera hacia una cocina que hace que le duelan los huesos.

Se sienta en la mesa enorme con un florero con flores muertas, se sirve un poco de leche, de una bolsa pequeña saca un poco de pan tostado. Rasca su cabeza, y mira con detenimiento al gato. (Piensa un momento y en su cabeza sale una voz peculiar y graciosa: la de su pensamiento)


-Yuriko tiene el corazón de leche y avellanas, su pecho es una alfombra que no puede aspirarse. Tiene dolores, es perezoso al caminar, lame mis dedos por las noches. Su mirada ya es amarillenta, como visión de mantequilla. Ahora se levanta, le daré los buenos días.

Yuriko se levanta y se estira un poco, parece romperse la espalda, y se lame un poco la entrepierna, mira a Lirio y con un brinco lento se sube a la mesa, mirando con atención ese pan tostado que estaba sobre el plato.

-Ho, ¿quieres un poco?
-Si no te molesta, sí claro, ¿Por qué no?
-Me gusta hablar contigo en las mañanas, pero siempre me pregunto por qué no hablas después.
-porque cuando la luz del sol llega mi voz se extingue. Y mis ojos se vuelen hostiles y malvados.
-Ya veo. Por eso en las tardes quieres rasguñas mis pantuflas y maúllas cuando llego a casa.
-Así es. ¿Tienes un poco de café en la cocina?
-Pero mi papá no me deja tomar café.
No importa. Voy a buscarlo- Y de otro brinco aletargado se fue a la concina.

Lirio siguió tomando a sorbos su leche, y daba mordías pequeñitas para darle al gato. Cuando Yuriko regresó, Lirio había puesto el pan sobre una servilleta.

-Muchas gracias.
-No tienes porque darlas. Te he notado cansado. ¿Estás bien?
-Ya soy un viejo, los años me han dado mucho, y me alegro de ello.
-No quiero que te mueras.
-Tarde o temprano tendré que irme niña. Y lo lamentaré tanto porque llorarás mucho, y en un par de días papá comprará a otra mascota.
-Yo no te voy a olvidar- Con una lágrima en los ojos.
-Espero que no, que yo no voy a olvidarte a ti ni a tu padre.
-Yo te amo mucho Yuriko.
- Y yo a ti, tienes tanto los ojos de tu madre, y su peculiar manera de morderse los labios.
-Nunca te voy a olvidar.
-Yo tampoco.

Lirio Abraza con fervor al gato, unos segundos pasan. Y el cuerpo del felino se enfría. Cuando la niña suelta, el cuerpo cae lentamente.

Cuando su padre despierta, Lirio llora sobre el Yuriko., y sigue abrasándolo ferozmente. Ella solo dice una cosa:

-No quiero a otra mascota.

5 comentarios:

  1. Me agrada, aunque en general creo que tiene una narrativa un poco lenta.
    La parte de los diálogos me parece interesante pero hace falta mejorar ahí la escritura

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  2. Venga man siguele...se oye muy interesante este proyecto...:)

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  3. buen muchacho.. sin ninguna formacion (eso creo, no como escritor por lo menos) . una historia interesante.. mucho sentimiento eso es lo q no me premite quererlo por completo.. pero sin embargo estare pendiente d e lo demas q ocurra por aqui... y tal vez asi con el tiempo llegue a escribir: genial sheldon!!

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  4. Hola. ¿Por qué el gato habla acá todo "sabio"?

    Creo que es lento y a veces le quieres meter mucho, si no es que demasiado de palabrería. A veces un lenguaje, directo y sencillo da mucho más fuerza que el -malogrado- rebuscado. Los diálogos son un tanto increíbles... tiene ciertas partes inverosímiles. Y la última cosa, aunque sea un blog y no importe "tanto", realmente si planeas escribir un tanto más serio, dale una releída al texto cada que lo subas, porque tienes unas cuantas faltas de ortografía no muy lindas.

    PD. Nada es con afán de joder, pero, también no se tiene que alabar todo lo que se lee.

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